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El tamaño importa (y la calidad, también)

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Cuando hablamos de medios y publicidad, parece una obviedad hacer una afirmación como la del título de este artículo (dos obviedades, deberíamos decir), pero, a la vista del comportamiento de muchos anunciantes, no debe ser tan evidente.   Si el tamaño, en publicidad, no fuese relevante costaría lo mismo, por ejemplo, una página de publicidad en un diario que un anuncio por palabras en la sección de clasificados. Y tendrían el mismo precio una valla de cuatro por tres metros y una de ocho por tres. O un spot de treinta segundos y uno de veinte. Hasta aquí todos lo tienen claro. Nadie discute que sea así, porque parece de una lógica aplastante. El problema surge cuando metemos en la ecuación (en el plan de medios) a esas plataformas y soportes digitales, tan modernos ellos, que tienen hipnotizados a una amplísima mayoría de personas (me cuesta trabajo denominarlos ‘profesionales’) dedicadas al marketing y sus herramientas.   Por supuesto que algunas de esas plataformas son útil...

La publicidad que viene

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“Un soneto me manda hacer Violante,   que en mi vida me he visto en tal aprieto”.     Me vienen a la memoria estos versos de Lope de vega, cuando empiezo a escribir el artículo que me pide Daniel Campo, para celebrar los primeros veinticinco años de El Publicista. Un artículo sobre la evolución de la publicidad y de la creatividad en el primer cuarto del siglo XXI. Me dice Daniel que el foco de este número especial de aniversario son las ideas para mejorar el mundo y los grandes cambios, que se han producido y se están produciendo en estos años. Y ahí está el problema.   Lo de mejorar el mundo me suena a los discursos que hacen las misses cuando les interrogan los periodistas en los concursos de belleza. No acabo de ver la relación que tiene ese objetivo con la publicidad, ni con la creatividad publicitaria. Creo que el objetivo de la publicidad es favorecer el consumo de productos y servicios, contribuyendo al desarrollo económico de los países, lo que no tiene nad...

Un target, dos targets, tres targets

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Sí, había más, pero en la mayor parte de los casos solo se trabajaba con tres posibles targets: amas de casa, individuos o niños. Este era el panorama habitual para la mayoría de las marcas y, en consecuencia, para sus agencias durante el siglo XX. Pocos definían a su público objetivo con criterios que estuvieran al margen de estos tres grupos. Existían, claro está, excepciones geográficas, en función de la distribución del producto o servicio a anunciar, pero poco más.  Cierto es que, durante muchos años, los planificadores de medios apenas disponían de elementos objetivos lo suficientemente eficaces como para segmentar más. Si acaso, se diferenciaba, en algunos casos, por sexo, pero esta división no era fácil de implementar en algunos medios como, por ejemplo, la televisión, cuyos usuarios en las horas de mayor audiencia eran imposibles de diferenciar.   La aparición de instrumentos interactivos en los albores de nuestro siglo, fue permitiendo una progresiva segmentación de ...

Salud sénior: el gran negocio

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  [Publicado en el número de mayo de 2024 de Informex Informales] Si hay un indicativo que ponga en evidencia el desarrollo de la economía es el del crecimiento del gasto sanitario. La inversión en salud suele ser un síntoma de que la sociedad demanda una atención sanitaria mayor y de mejor calidad, lo que trae como consecuencia unos resultados muy visibles en el terreno económico. Otro efecto de este crecimiento es el aumento en la creación de nuevos medicamentos, lo que, a su vez, produce una mayor venta de los mismos. Y si a todo esto unimos que el constante envejecimiento de la población genera oportunidades muy atractivas para la industria farmacéutica, hospitalaria y de asistencia, nos encontramos con un mercado que presenta unas cifras espectaculares y en constante expansión. En los países de nuestro entorno, observamos, además, cómo los mayores de 65 años casi multiplican por tres el gasto per cápita en salud con respecto al de aquellos de edad inferior. Algo que también es...

Marketing genuflexo

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Es triste, sí, pero es la realidad que vivimos. La decadencia del marketing en las empresas es un hecho que viene gestándose desde hace tiempo y, lamentablemente, la mayoría de ellas no se dan cuenta del enorme perjuicio que esa crónica, creciente, y continuada pérdida de importancia en la jerarquía interna de las compañías provoca en el más valioso de sus activos: sus marcas.   Cada vez somos menos los que recordamos esa época, ya algo lejana, en la que quien ostentaba la dirección de marketing era el primer oficial del buque, el piloto… el responsable de marcar el rumbo de unas marcas que, si antes navegaban por aguas procelosas, hoy lo hacen por océanos tempestuosos.   ¿Cómo es posible que tantas empresas hayan perdido la perspectiva real de lo que más debe importarles? ¿Qué circunstancias han sumido a sus máximos responsables en esta ceguera suicida?   Es probable que sean más las causas, pero vamos a detenernos aquí en analizar tres razones que, sin duda explican, al...

Gomorra (y sus narcisos)

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Ahora hay quien lo llama 'city branding', pero no pasa de ser una marca, una marca como cualquier otra, aunque, en este caso, sea el nombre de una ciudad. En una ciudad, como en casi cualquier otro aspecto de la vida, el nombre importa. Y mucho. Incluso para lo malo, ya que la eficacia de un nombre adecuado cumple siempre una misión. Para entenderlo basta con recordar algunas 'marcas' de personas asociadas al mal, cuyo éxito es innegable: Drácula, Landrú, La Vieja Arpía...  Lo mismo pasa con las ciudades. Si te llamas 'Sodoma', tienes una buena parte del camino ya hecho. Es una denominación extraordinaria. Me imagino, por ejemplo, una macrodiscoteca en Ibiza con ese nombre: triunfo garantizado. Sin embargo, si tu nombre es 'Gomorra', por muy mala que seas como ciudad, por muy desalmados que sean tus habitantes, estás condenada al ostracismo más severo. Nadie te va a tomar en serio. Sí, ya sé que la histórica metrópoli conocida con ese nombre fue destruid...

La moda, territorio 'silver'

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  [Publicado en el número de abril de 2024 de Informex Informales] Hemos conocido un reciente informe, publicado por Kantar, en el que se refleja la nada favorable coyuntura por la que, hoy, atraviesa el sector de la moda. Los datos son muy claros: hay  menos compradores  de moda, compran con  menos frecuencia , y  gastan un 33% menos  que en 2008. Esta situación significa un evidente estancamiento del sector, que continúa sin alcanzar los niveles previos a la pandemia. El informe de Kantar nos habla de cambios de actitud en el consumidor, cambios que pueden obligar a modificar un modelo que parece obsoleto. Y, por lo que se desprende de su lectura, no es solo una cuestión de precio. Es ya una realidad que más de una tercera parte de los consumidores considera que la moda es una actividad que perjudica al medio ambiente, pero, pese a ello, son pocos los que están dispuestos a pagar el sobreprecio que supondría una industria más comprometida con una activida...